5 Años
Leucemia aguda
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Vivo
Ithan es un niño que, a pesar de su dura enfermedad, es alegre y un guerrero. Gracias a nuestros donantes, pudimos darle apoyo y amor en el duro tratamiento de la quimio, donde se le proporcionaron las vitaminas y el oxígeno necesarios para que aguantara el severo tratamiento y se recuperara.
En febrero del año pasado, buscábamos a un niño menor de 5 años, con una familia de recursos bajos y que tuviera mucha vulnerabilidad, y así fue como escogimos a Ithan. Su familia está conformada por sus padres y dos hermanitos, uno mayor de 12 años y un bebé de 1 año. Cuando acogimos a Ithan, tenía 4 años
Su madre, otra valiente, enfrenta dificultades debido al estrés generado por la falta de empleo estable tanto para ella como para su esposo. El padre trabajaba como celador, pero un día, mientras su esposa estaba con Ithan en el hospital y la cuidadora no pudo venir, se vio obligado a quedarse con el bebé. Por esta razón, lo despidieron, lo cual fue una catástrofe familiar, ya que su sueldo sustentaba a la familia, aunque con mucha dificultad. El cáncer acarrea gastos extras, como transporte al hospital, alimentación especial y la alimentación del cuidador, ya que no la proporcionan en la clínica. Encuentran en la Fundación Volver a Soñar una mano amiga que les brinda subsidios de transporte y alimentación. Desde el principio, el niño de 12 años no pudo estudiar porque no tenían dinero para los útiles escolares. Aunque Ithan no pudo estudiar debido a su gravedad, su hermanito de 12 años tuvo la oportunidad gracias a nuestros donantes.
También se le pagó la guardería al hermanito menor mientras cumplía dos años y entraba a una guardería especial, estabilizándose así más la familia para que alguno de los dos pudiera salir a trabajar. Ithan, mientras estaba en esa situación, hacía cerditos de alcancías que vendían, sacando adelante a su familia por dos meses. Su madre también organizaba rifas. Son familias guerreras. Hoy en día, Ithan, después de haber asistido a varios eventos de la fundación, es un niño feliz. Ya está fuera de la clínica, con controles más espaciados, y le dieron la autorización para estudiar. Ya tiene sus útiles escolares y uniformes, al igual que su hermanito. La familia está muy agradecida con la fundación. El papá volvió a conseguir trabajo y, aunque ahora disfrutan de una situación más estable, siempre cuentan con la fundación, que vela por ellos en cualquier situación o altibajo.